Historia de la Cofradía

La Cofradía del Santísimo Cristo Agonizante de Alcoy, nació por la fe y tradición de numerosos Andaluces que emigrados en Alcoy deseaban expresar las tradiciones y raíces andaluzas de la Semana Santa y apoyados por los Padres Franciscanos de la Parroquia de San Vicente y San Antonio, hizo su primera aparición en público el jueves Santo del año 1965, con el paso del Cristo Agonizante acompañado por las imágenes de la Santísima Virgen y San Juan.

Posteriormente en el año 1966, el domingo de Resurrección «Domingo de Ramos» salió también en procesión desde la misma Parroquia, el paso que representa la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén.

Cristo Agonizante con la Santísima Virgen y San Juan.
Burrita
Entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de una burrita.

Como expresión elocuente del origen y del carácter de nuestra cofradía reproducimos un artículo, escrito a principios de la década de los 90, de uno de los padres franciscanos que alentaron el nacimiento de la cofradía, Fray Generoso:

Como expresión elocuente del origen y del carácter de nuestra cofradía reproducimos un artículo, escrito a principios de la década de los 90, de uno de los padres franciscanos que alentaron el nacimiento de la cofradía, Fray Generoso:

LOS ANDALUCES Y LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO AGONIZANTE.

Alcoy es una ciudad de la provincia de Alicante que está situada en un valle rodeado por las sierras de Mariola, al N, Biscoi y l’Ombría al O, la Serreta al E, y al S por el Carrascal, la Carrasqueta y Els Plans.

La industria es su actividad más característica y la base fundamental de toda su economía. La más antigua es la textil, que se justifica precisamente por las corrientes fluviales. Con esta fuerza comenzó la prosperidad de la textilería alcoyana, surgiendo después los tejedores los tintoreros y otros oficios similares.

A principios del siglo XIX, Alcoy tenía unos 13.000 habitantes y, 50 años más tarde, 19.697. A partir de esta fecha, el crecimiento es rápido. Tras la Primera Guerra Mundial, que trajo consigo una mayor demanda industrial, la población sigue su incremento, superando los 38.000 habitantes en 1930. Pese a la crisis de la década de los 30, se registra una fuerte inmigración, en su mayor parte de procedencia andaluza. En 1960 se superan los 50.000 habitantes, estando ahora por los 61.000.

Según estos datos que acabamos de exponer, los andaluces se establecen en Alcoy a partir de la década de los 30.

Normalmente, como la mayor parte de los inmigrantes, son trabajadores que vienen en busca de trabajo y pan para ellos y los suyos, aunque tuvieron que perder sus raíces vitales, sus vínculos afectivos, étnicos y sufrir las penalidades propias de todos los inmigrantes.

En la actualidad están completamente integrados con los Alcoyanos; tanto es así que, sin renunciar a su Andalucía querida, se sienten tan Alcoyanos como los que han nacido en estas tierras. Han asimilado la lengua levantina, se han adaptado perfectamente al clima de estas tierras, han asumido el folclore de estas latitudes y participan en las Fiestas locales, Romerías y demás peculiaridades, como unos Alcoyanos más, pero sin renunciar a sus tradiciones y raíces Andaluzas, que fomentan y cuidan perfectamente desde su “Casa de Andalucía” que les agrupa y les reúne un su Casa.

Hasta el año 1965 sentían la nostalgia de no poder expresar su fe andaluza en ningún desfile procesional durante la Semana Santa, por no haber ninguna Cofradía en Alcoy que, por otra parte, está proyectada por esas fechas principalmente a las Fiestas de Moros y Cristianos. Sin embargo, todos los años invitaban a los Andaluces de la Rambla y otras localidades para escuchar aquí el Pregón de Semana Santa, reviviendo su fe en la Pasión, muerte y Resurrección de nuestro Salvador.

Fueron los PP. Franciscanos de la Parroquia de San Vicente y San Antonio quienes, con su Asociación de Padres de Familia, prestaron su apoyo y toda su colaboración para que fuera una realidad la creación de la tan deseada Cofradía.

Contando, pues, con tan buena acogida, empezamos enseguida a buscar el elemento humano que tenía que formar parte de la misma, se constituyó la Junta de Cofrades, se encargó el Paso del Santísimo Cristo Agonizante para sacarlo procesionalmente al año siguiente y ¿cómo no? a buscar el dinero necesario para pagarlo.

Desde el primer momento quedó claro que la Cofradía estaba abierta a todo aquel que sintiera dentro de sí la Semana Santa.

Esta Cofradía hizo su aparición en público el Jueves Santo de 1965 y jamás se han visto las calles del recorrido de la misma con tanto público como esa noche; esta acogida nos dio ánimos para seguir adelante surgiendo nuevos ideales que se fueron perfeccionando con el tiempo.

Al año siguiente, otra Cofradía, empujada también por los Padres Franciscanos, la de “la Entrada Triunfante de Jesús en Jerusalén”, salió a la calle con su banda de Tambores y cornetas causando la admiración de todos.

El 12 de abril de 1966, el periódico “Ciudad” de Alcoy, haciéndose eco de estas procesiones decía lo siguiente: “Ha bastado un año solamente para que la Semana Santa que acabamos de archivar, con la Gloria de los Moros y Cristianos, haya ofrecido en Alcoy fundadas esperanzas de revitalización. Lo que hace el empeño de unos pocos hombres donde se trabaja con fe, tenazmente, por empujar una causa noble que se creía irremisible perdida …Empezó allá arriba, en la calle alta de San Vicente, al calor de los Padres Franciscanos, hace un año, con el riesgo y el valor que supone la creación de una Cofradía, en un pueblo como el nuestro, tan inmoto a este orden de cosas. Y pronto pudimos ver cómo un puñado de hombros sencillos, casi sin medios, se las compusieron para salir a la calle con su Paso del Santísimo Cristo Agonizante. Quede bien sentado el detalle para la crónica.”

Y así, año tras año, hasta el presente, estas Cofradías: el Domingo de Ramos, la Infantil, y el Jueves Santo, la mayor, han estado presentes en las calles de Alcoy, esperando que lo estén también en años sucesivos, para que los “saeteros” de la Casa de Andalucía continúen cantando con todo el fervor de su alma las saetas a este Cristo Agonizante que les aglutina y renueva su fe y sus creencias religiosas.

                                                            Fr. GENEROSO LORENTE ARGENTE.